Un buen Premortem
- Asume que la iniciativa ya fracasó.
- Hace explícitos los supuestos que sostienen el plan.
- Identifica mecanismos concretos de fracaso.
- Busca señales tempranas, no explicaciones tardías.
- Cambia el plan, los gates o la decisión.
Un Premortem serio no es una lista de “cosas que podrían salir mal”. Es una prueba de resistencia para decisiones importantes: expone supuestos frágiles, obliga al desacuerdo útil y convierte riesgos en condiciones concretas para ejecutar.
El valor está en romper el sesgo de “esto va a funcionar” antes de que el equipo invierta reputación, capital y tiempo.
Al terminar, deberías saber qué podría matar la iniciativa, qué estás asumiendo sin suficiente evidencia, cuáles son tus señales de alerta y qué condiciones deben cumplirse para seguir invirtiendo.
Separa lo que sabes de lo que solo esperas que sea cierto.
Prioriza por probabilidad, impacto y dificultad de detección.
Busca acciones pequeñas que reduzcan riesgos grandes.
Define de antemano qué señales te obligan a cambiar, pilotear o parar.
El plan depende de supuestos. Hazlos visibles.
Busca leading indicators, no autopsias tardías.
Convierte incertidumbre en decisiones preparadas.
No necesitas “llenar un formulario”. Vas a someter una iniciativa a siete pruebas y terminar con una recomendación ejecutiva, gates y memo de decisión.
El Premortem solo funciona si queda claro qué decisión estás tomando, qué resultado esperas y cuán reversible es equivocarte.
No empieces inventando riesgos desde cero. Obliga al plan a sobrevivir ocho lentes distintos. Marca qué áreas no te preocupan, cuáles debes vigilar y cuáles podrían matar la iniciativa.
Los planes rara vez mueren por lo que sabíamos que era incierto. Mueren por lo que tratamos como hecho y nunca validamos.
Convierte preocupaciones en riesgos concretos y ordénalos por exposición. Añadimos detectabilidad porque un riesgo difícil de ver llegar merece más atención.
No intenta predecir el futuro. Presiona el business case para descubrir cuánto shock puede absorber antes de que debas cambiar la decisión.
Mueve los shocks para identificar el punto en que tu decisión deja de ser cómoda.
No intentes “resolver todo”. Diseña acciones de alto leverage para los riesgos que realmente pueden cambiar el resultado.
El resultado no es “sí/no” automático. Es una recomendación basada en exposición, fragilidad de supuestos, reversibilidad, resiliencia y cobertura de mitigaciones.